martes, julio 03, 2012

A cada paso se avanza... pero también se deja atrás

Escrito el 26 de Abril de 2009

(A continuación una serie de garabeteados, lógicos o ilógicos, que fuéron capturados en una libreta de apuntes... de color amarillo, y tinta negra en letra cursiva... una serie de escritos, manuscritos, malescritos, sin-exitos... que dan, para mí, como resultado el título de ésta absurda entrega: A cada paso se avanza... pero también se deja atrás)

Para tí, la muerte de pachito pachanga... para los demás sigue vivo:

Pachito pachanga (nombre de nuestro héroe) parece pintar, pero pocas partes puede plasmar, pinta, pinta, pinta, pinta y una pinta de pola para pensar... piensa y piensa, pura pereza...poca plata; pero que putas: si es pura pinta el man....

Partenones, paralelopipedos, piernas, prendas, pinguinos como paco, porros, palos, pinos, perros, pensamientos, paralelos universos:
Piroba, perra, puta, pinga, párvula, podría pachito pensar, también al pensar en ella: pero no, por qué? para que perder poderosos pensmaioentos y palabras por ella? pereza penetrante la que le da.

Pachito pachangas (nombre de nuestro mártir) prefiere no perder más y perderse. Podria pasar que un dia pudiera parchar para poder puntear por puntos y por pinta (tomarse unas cuantas pintas) jamás por plata! Sólo y por puro PODER!

Pachito pachanga, se sonríe... pachito pachanga poder en la palabra. Nazarazo el palabrazo.


Respuesta nunca solicitada de parte de un capitan (El capitan de capitanes, amigo de nuestro fallecido héroe y mártir y muerte a la vez):

Podrán existir momentos en que no entendámos las razones de los ratones esculcones. Si sabes de cúales hablo? de esos que se meten en la mente y en el recuerdo a molestar mientras tratamos de ser. A veces son grises (Yo digo tristes) a veces son rojos (yo digo violentos); a veces caminan y a veces son cojos. A vevces no etiendo, pero a veces quisiera decirle todo lo que me parece mientras escribo a mano (recordando que en ésta era casí nadie lo hace, "a menos de que sea pobre" diría Birimbiririmbimbirí) Esto es para tí, para que cuando esos ratones traten de comerte los buenos momentos, te des un tiempito para pensar y decir: a veces, hay veces y a veces no hay, pero como me gusta decir lo que escribo y a veces... a veces no

El renacer (de nuestro héroe, mártir, muerto y devuelto a la vez... que para usted no es ni héroe, ni mártir, ni muerto ni devuelto ni a la vez; pero para mi lo es)


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Quisiera entender un poco más, pero esos garabatos con mala letra en ese papel amarillomocogriposo, no están nada claros. Acá nada, ni héroes, ni mártires...acá nadie ha muerto, ni de la muerte se ha devuelto, acá lo único que ha pasado es nada a la vez.
El duelo es duelo: que te vas (porque yo quiero que te vallas dice la ranchera), porque te vas, que te fuiste (fuistes dirian algunos), que te ví, que adios, que bammm la puerta se cerró.

Que afortunados somos, porque si fué así y nuestra historia si tendrá final. Porque sencillamente se acabó. Lástima para tu ego y para el mio, para nuestras vanidades conjuntas, que no habrá un gran narrador, cuentista, cuentero, escritor, novelista, prosista, poeta que cuente nuestras justas finales con elogiables palabras, sólo estoy yo haciendo los gajes de historiador, relator, contador... pero después de el fin cantaor y bailaor (mami)...

Que si no te fuiste (fuistes) me voy (voys) yo... que adiós que chao que bye que arevoir. Que no te quiero ver más, ni saber de ti, ni conocerte, ni gris ni roja, ni quidam, ni esencial ni invisible ni nada para los ojos. Que mal, hace un rato leí que el único que puede abandonarnos es dios, los demás solo nos dejan... y pués así con coherencia, no te abandono porque jamás seré tan grande... solamente te dejo... te dejo aquí o allá o a donde te vallas, te dejo, donde quiera que estes.

Y así, caminó nuestro (bla bla bla bla bla) por un camino (cualquier camino, imagínese un camino y punto), sintiendo lo rico que es andar (hacia adelante, arriba abajo izquierda derecha b a select start)... sonrió socarronamente y se dijo para sus adentros a cada paso se avanza, pero también se deja atrás... y camino por el camino (el mismo, u otro camino, o el que quiera usted) tarareando la canción del burrito san fernando que va un poquito a pie y otro poco caminando.

El sol se fué a dormir detrás de las montañas... y los caminos se bifurcan.

domingo, junio 17, 2012

Al primo... en la memoria.

Entre primo y primo más me arrimo... si no fuera por el desatino de las amistades que he escogido desde hace una buena cantidad de años, hoy no estaría triste... o en shock que es como muchos estamos, porque la sensación, de muchos, o por lo menos la mía es aquella de cuando lo terrible nos sorprende porque es más terrible que lo terrible; y es entonces cuando duele el alma. Al primo que jamás fue primo mío lo conocí por casualidad, faltaba uno en el carro y el llegó a llenar el cupo, porque su primo, el que no era primo mío me lo presentó y el cupo en el bus escolar estaba lleno y en el carro de mi mamá no. Así que este personaje, chiquito callado y miedoso entró a ocupar la ventana izquierda de la ruta del mazda IDE770 que manejaba mi mamá (por esos tiempos, y todavía) para llevarnos al colegio; por lo general tarde. Creo que así nos hicimos amigos... ayudándonos unos a otros a correr mientras el timbre del colegio gritaba, la portera sacudía la mano en señal de que todavía se podía entrar y Lucho el coordinador de bienestar se paraba en la puerta para decir: -"Pailliè, Serrano, Gomez Otra vez tarde!...si sigue así van a tener que venir el sábado!" ... a que nos querían hacer ir el sábado al colegio y que aprenderíamos una mañana de fin de semana en el patio, nunca lo sabremos, pero en ese entonces tampoco nos interesaba averiguarlo así que corríamos, unos más rápido que otros, y reteníamos las puertas, nos cargábamos maletas y entrábamos juntos, esquivábamos el escudo, pateábamos las escaleras, la mano en la virgen, y cada uno para su salón. Unos éramos niños grandes, y otros éramos niños niños. Así que en los descansos nos sabíamos cómplices unos de otros, aunque no nos viéramos mucho. Al medio día en el carro esperando para ir a almorzar y ver los simpsons, llegaba el de nuevo en silencio y cansado, con la camisa por fuera y la cara de no querer mas. A veces el ponía los vikingos del socio, a veces caro, a veces mi hermano o a veces yo, o a veces los otros, y en otras veces, las veces tristes y aburridas: ninguno. Luego crecimos, y crecer es un acto doloroso, no tan doloroso como hoy, pero si doloroso porque al crecer dejamos atrás no solo al tiempo sino al pequeño que solíamos ser. La seriedad viene con fuerza y la fuerza nos separa. Pero la música nos une, es con la música que seguimos siendo niños, y sonreímos y cerramos los ojos y dejamos de tener miedo, y se nos va la pena, y se nos salen gallos y nos cambia la voz, y es con la música que enamoramos y también mentimos que es como enamorar pero con otro tipo de verdades, con la música vibramos, brillamos, miramos. Un grupo de desaforados desafinados se dan cita todas las noches del jueves, del viernes y del sábado, para tocar la guitarra que piden prestada a algún vecino del barrio. Las garrafas de moscatel se riegan a goterones por las gargantas de estos muchachitos que saben todo y nada de la vida, porque la vida todavía no se ha vivido pero la muerte, así hoy no lo creamos tanto, está lejana. Porque la vida nos sonríe hasta que un día sin darnos cuenta nos hace falta, tanta falta que ya ni siquiera sabemos como hacerla volver, y olvidamos como era que se vivía. Algunos, lo confieso, son mejores que la mayoría, los demás solo tenemos energía y ganas, memoria e intensiones, tensiones y canciones. La guitarra suena y suena mal, cantamos canciones a los perros que hemos tenido, a las novias que se nos fueron y a las que nunca siquiera fueron, cantamos a la vida que nos falta, nos emborrachamos de lo lindo. La guitarra, los huevos de maracas, la vela que imita al sol, la oscuridad insibilina que se quiebra con recuerdos, las lecturas profanas de poesía lejana, los bongoes del beatnik, la bohemia de la bohemia. Las palabras de lucidez: "yo tengo un primo, y ese si toca bien la guitarra, le digo que venga?" - "pues que venga... a ver que es la vaina" ... El no toma moscatel porque eso es muy barato...sólo toma el guiski que se roba de la licorera familiar, o la cerveza que venden en valladolid, o el trago fino que provee mi primo (un primo mío, uno de verdad) sacado estratégicamente de las botellas que mi tío no ha contado todavía dentro de su inventario. Y tocamos guitarra... bueno eso es mucho decir, el toca la guitarra y nosotros hacemos ruido al lado de suyo. Como lobos aullamos durante muchas noches a muchas lunas, y unas cuantas veces caminamos en manada mientras el sol salía a derretir las gotas valientes de rocío que se quedaban hasta entrada la mañana. La pandilla del lago, los caminantes de la ruta del cacique. Los valientes del cuartico. La fama, que nunca quiso llegar, nunca llegó... pero nosotros, tercos que somos, la hicimos esclava nuestra por... por unas tres veces, que nos la creímos. Chontaduro pega duro. La banda de café más grande y númerosa de la historia de la ciudad bonita. Si no fuera por nosotros, nadie habría comido papitas en conarte, ni te helado en quinta etapa. Por la módica suma de una botella de aguardiente, una garrafa de moscatel, o un par de vasos con sus respectivas "rocas" usted querido dueño de café barato podía contratar 2 guitarras, un percusionista, 3 cantantes, un amigo, el de los huevos maracas, 5 porristas, 4 novias, 7 primos, 15 preadolescentes, un papá loco que toca las cucharas, y al triplecampeón del festival de la canción del colegio San Pedro Claver. Con un repertorio sui generis, con canciones de suigeneris (obviamente) todo el disco del tanguito, un par de canciones románticas bien pop para que las novias de los oficinistas futuras dueñas del negocio no se sientan aburridas, el disco completo de poligamia (menos las rockeras porque son difíciles y a nadie le gustan), una canción que "nos enseñaron unos amigos de bogotá", y así... otras varias que vamos ensayando. Ensayar es básicamente lo mismo que hacíamos en el café pero borrachos y contentos. bueno y de vez en cuando enguayabados y sin camisa en las mañanas de domingo en que nos colábamos por la ventana de la casa de emilita, para no tener que timbrar y que no se fuera a salir el perro... si ... max... el perro... si... el que usted algún día le dio cerveza porque en la casa le dijeron que al perro le encantaba. Podría seguir con los recuerdos, y contar por ejemplo la noche que casi nos roban en lagos del cacique, o las charlas de novias y pies izquierdos, o por ejemplo el cuidado de amigo mayor que está preocupad porque últimamente andan diciendo esto o esto otro. Podría acumular cuartillas también recordando porque no nos veíamos tanto últimamente, o que fue lo que pasó desde esa vez que viajamos juntos de Bucaramanga a Bogotá, o de por qué los caminos dieron vueltas. Siempre se puede hablar de más cuando se hecha de menos. y hoy hecho de menos la sonrisa, la cara fruncida, el piercing enorme, la ceja de arriba, la voz que canta con tonos sin prisa, el profesional amateur, el pensamiento lejano, la reflexión del silencio, el abogado malvado, el cigarrillo en la mano y el sentado raro. El "primo como vas", el "tiempo sin verte", "hablemos a ver", "cuando tocamos". Robarnos canciones, la canción del verano, el "perdido en el alma de las cosas buenas", "me miraste a los ojos, me dijiste te amo y ya no te he vuelto a ver". Los días que eran aire, y las noches que eran fuego. La canción de Bunbury que nunca nos salió, el "maneja más despacio que nos vamos a matar", la jarra de cerveza en el club, la guitarra rítmica, adolorida y desafinada. Duele saber que la ventana ahora estará cerrada, que habrá ciertas canciones que nadie vuelva a cantar con emoción o sin recordarlo, que al perro ya no lo emborracha nadie, que hay ciertos lugares donde jamás nos volveremos a sentar juntos, que el cuentico está sin techo, que los amigos están tristes, que una hoja fría y sucia rompe la carne tibia y pura. Que el puto problema de este mundo, no es que llegue a su final, sino que el final llega a destiempo y por razones sin razón. Que el shock no se va nunca y el sacudón nunca termina. Que el ultimo respiro que respiraste, es ahora un gran hueco en nuestras vidas.